Tras el break por las fiestas, publicamos la segunda parte de la nota de la periodista Evelyn Carvalho, de la revista Casa e Mercado de Brasil. Un completísimo e interesante trabajo de investigación que bien podríamos retitular: "la historia de los ice bars"
Segunda Parte: Icebars en puntos turísticos
El Ice bar de Orlando, en USA
En los Estados Unidos, la propuesta asume una tónica todavía más comercial. Con el ojo en el potencial turístico de la región, Patz y Ron Turner y Wylie Plummer van a abrir el Icebar Orlando en Octubre del 2008, en la soleada ciudad del estado deFlorida. Allí el encanto corre por cuenta del contraste con la temperatura amena de la región, que puede llegar a los tórridos 34°C en verano. Responsable del diseño y la construcción del establecimiento, Patz Turner cuenta que su instalación demora apenas ocho semanas. Las paredes son erguidas con bloques que pesan más de 130 kilos cada uno, hechos con agua potable reciclada del sistema público de saneamiento. Los bloques son unidos con agua, que hace las veces de cemento; y el sistema de iluminación proporciona los colores, en más de 1400 tonalidades diferentes. Como en el caso de los bares de Absolut, la elección también recae sobre los LEDs, por su baja temperatura y además cuenta con unidades de recuperación de energía. "Estamos muy atentos a la cuestión medioambiental, e iclusive reciclamos nuestros vasoso de hielo para regar las plantas externas" afirma Turner. El Icebar Orlando fue construido como un freezer comercial de 1275 m², con compresores y condensadores que mantienen latemperatura interna en 3°C bajo cero. Las esculturas son construídas por Aaron Costic, vencedor de campeonatos mundiales de esculturas en bloques de hielo.
La Sagrada Familia y el lagarto del Parc Güell, de hielo
El español Icebarcelona es todavía más provocador. Fue abierto en 2007, sobre la Playa de Barceloneta. Esa área fue remodelada para los Juegos Olímpicos de 1992 y se destaca por su impactante arquitectura, que cuenta con obras como el Hotel Arts y la Torre Mapfre (ambos entre los edificios más altos de España), además del famoso Fish Sculpture, de Frank Gehry. La temperatura oscila entre los 30°C en el exterior y los -10°C en el interior del bar. El espacio es reconstruído cada seis meses, y cambia su diseño cada temporada a fin de mantener la limpidez de las esculturas. Para realizar las esculturas fue escogida la empresa holandesa Ice and Sand Events, especialistas en obras de atre efímeras, justamente confeccionadas en hielo y arena. El trabajo de esculpir se desarrolla dentro mismo del establecimiento, a una temperatura límite de de 20°C bajo cero. Con tanta técnica fue posible construir en el bar de hielo de Barcelona una reproducción del marco arquitectónico local, el templo de la Sagrada Familia, de Antoni Gaudi. 
Una imagen que pocos vieron. El Icebarcelona en su fase de montaje
Escultores locales trabajan en la manutención general del bar. El resto lo hace la temperatura baja. El icebar funciona con un motor de electricidad propio, como un gran congelador. En ese motor hay un termostato que mantiene la temperatura equilibrada a fin de conservar la forma de las esculturas. Ese control minimiza los impactos ecológicos -y financieros- de la utilización de la energía eléctrica. El Icebarcelona fue construido tres veces desde noviembre de 2007, con diseño y esculturas diferentes; la propuesta es que sea remodelado dos veces al año. Como en Orlando, los bloques de hielo son unidos con agua, y aunque funcione dentro de un freezer, la meta del Icebarcelona es no parecer un frigorífico; las paredes pintadas de negro dejan un ambiente más moderno. El bar tiene veinte programas de iluminación diferente que tratan de componer la decoración junto a las esculturas y mueble de hielo.
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